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domingo, 24 de abril de 2011

sábado, 23 de abril de 2011

Howl (Aullido)


sobre la poesía, sobre el amor, sobre la libertad...

viernes, 22 de abril de 2011

….del dios que no conozco


No creo que seamos hijos de dioses menores
aturdidos por una libertad  mal entendida.
No somos el producto defectuoso de un único hacedor
que buscando su imagen refleja  halló al hombre,
clon imperfecto.
Me dices que somos prueba de un amor supremo,
pero yo no creo en un dios paternal
creador de subalternos y no de semejantes.
No sé si somos fruto de un juego macabro,
del sadismo de un niño caprichoso
aprendiz de demiurgo.
¿Somos nausea?
¿ángeles exiliados por saciar su hambre de conocimiento?
Francamente, no lo sé, no me importa.
Yo sé que soy,
aquel que decido seguir siendo
un hombre entre hombres,
uno más entre tantos,
un mesías de mi propio evangelio.

JcS

sábado, 19 de febrero de 2011

jueves, 17 de febrero de 2011

Libros



Quiero ser todos ellos,
todos aquellos que se pasean por los libros.
Libros que completan,   
como mosaico de teselas imperfectas e irregulares,
este cuadro calidoscópico que llamo vida.
Respiro, porque ellos respiran,
me alimento, porque ellos me alimentan,
sangro, porque sus  heridas son las mías
me excito, porque ellos aman y desean.
Yo estoy muerto y ellos están vivos en sus páginas.
Son sólo palabra con más realidad que yo.
Su falta de materia les hace sobrevivir,
mi falta de alma me hace morir ante su ausencia.
Más muerto que los muertos de Pedro  Páramo,
errante, sediento en los desiertos del purgatorio,
vivo proscrito de mí mismo,
habito paginas escritas por otros.

JcS

martes, 15 de febrero de 2011

Mi madre

Mi madre lava la ropa en la pila del patio
con el agua gris del invierno.
Junto al fuego mi hermano y yo celebramos
el crepitar de los leños verdes
mientras ella tiende las sábanas en cuerdas de áspero plástico.
Sus manos son de frío y sangre,
manos de hielo y lumbre
que me acarician la caliente mejilla.
Me sonríe, pero yo miro el vaso de leche y el bocadillo de cada tarde.
No conozco el dolor de los huesos, las piernas con varices,
la soledad de su cama porque él salió de madrugada
vestido con mono azul y olor a estiércol.
Sigo su paso rápido con mi trenca verde y botones de cuerno,
vamos al colegio,
pero yo no quiero separarme de ella,
del calor de su bata azul,
de sus manos manchadas de años y secas por el amoniaco 
que sin embargo huelen a rosquilla y bizcocho,
de sus besos en mi frente,
de su silla de anea, de su cesto de mimbre llenos de hilos y botones.
Quiero estar con ella
cuando desde la terraza observa la carretera durante horas
mientras espera ver aparecer la furgoneta amarilla.
Mi hermano juega con indios y pistoleros de plástico.
Quiero estar junto a ella
porque sé que mi mano sobre su frente le calma el dolor.
Me sonríe y me dice que sí,
que ya está mejor,
y yo soy feliz
porque  todavía no sé qué significa perder.

JcS