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miércoles, 4 de mayo de 2011

Sombra esquiva

En los secretos cajones de esta  memoria herida
quise esconderte y que se perdiera tu imagen,
como animal abandonado, sin remordimiento,
con desprecio.
Prometí no volver a buscar en los recovecos de mi mente,
dejar que esos recuerdos compartidos desaparecieran
bajo la nieve de este invierno en el que vivo,
sepultados bajo los escombros de lo que un día
fue refugio de  risas y complicidades.
Pero tú, alma noble y obstinada,
llamas incesantemente y no cesas
de adornar esta puerta con poemas,
de preguntar el porqué de cada cosa,
de contarme las historias más absurdas
que, en tu voz, son epopeyas
de míticos dioses y héroes.
Vas conmigo a todas partes,
eres compañera inseparable de mi alma,
siento el roce de tu mano.
A veces, no  resisto, me giro,
me dejo vencer por la inocencia,
decido hablarte, sonreírte,
pero tú no estás,
sombra esquiva.
JcS

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