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sábado, 4 de junio de 2011

Príncipe Pío

Mi pequeña Babel respira  al paso de los trenes.
Próximo tren no realiza parada, 
es una más de las oportunidades perdidas.
El hierro y el cristal de la vieja estación
acogen centros comerciales,
puertos nuevos en el camino a Ítaca,
secretos guardados en renglones de tintas multilingües.
Tantas miradas que se encuentran, tantos guiños fugaces,
tantos anhelos escondidos que intento capturar,
que quiero hacer míos.
Los marcadores luminosos se afanan en la cuenta atrás para el próximo viaje.
Creo historias para cada uno de estos actores,
un universo nuevo en el que me reservo el papel de autor.
Pretendo, insolentemente, decidir
sus amores, sus desvelos, sus pasiones,
y anoto todo en mi libreta.
JcS



martes, 24 de mayo de 2011

lunes, 23 de mayo de 2011

Luz

LUZ, luz,
dejad  que entre la luz,
corred las cortinas, levantad las persianas
que todo se llene de luz,
que desaparezca la negrura  acumulada en siglos
que como pringosa humedad baña las paredes
de la casa vacía.

AIRE, aire,
dejad que entre el aire,
abrid las ventanas,
que el vendaval de estos nuevos tiempos
arrastre consigo el veneno pesado y meloso
del victimismo y el engaño.

RESPIRAD, dejad que respire luz, que mis ojos descubran el nuevo aire,
que mi mente y mi alma se embriaguen de verdad, de comprensión, de valentía.                            
JcS

viernes, 20 de mayo de 2011

Presente

Lagartos tendidos al sol, inmóviles, rojos, cristalinos, inertes sobre el granito que se funde en las primeras horas del crepúsculo.

Nauseabundos bebedores de bourbon, empapados en los orines de décadas, caminan de un lado a otro buscando a quien vomitar sus historias de éxitos y corrupciones.

Papagayos multicolores  que insidian, inventan y organizan festines de miseria y misericordia con canapés de L’Oreal y alcohol del caro.

Aparece la serpiente  vestida de caniche  arrastrando su vientre  por el suelo de mármol y se ofrece como puta en los altares consagrados por el hombre de blanco.

Las últimas nubes gritan porque no pueden llover más sangre, más ranas  o más azufre, sólo les queda plomo y lloran  repartiendo cáncer entre los elegidos.

Bailan los banqueros, los inversores. Aquellos que han sido escupidos por el monstruo resbalan en su saliva sin dejar de sonreír a los negros  mientras estos se afanan con fregonas y cubos en recoger las vísceras derramadas.

El hombre sin nada se lamenta, pero nadie le escucha, se arrastra y exige, pero todos lo ignoran, apela a los antiguos dioses, pero estos se han vendido por cuatro rayas de cocaína y un despacho en la torre sexta, en la planta veintitrés.                
 JcS

martes, 17 de mayo de 2011

sábado, 14 de mayo de 2011

AVISO

“Entréguese al placer de los sentidos
y recupere su paz interior”


La etiqueta  del gel de baño me da las instrucciones para el nuevo día.